miércoles, 19 de septiembre de 2012

Hubo días en que me sentí pájaro


El pajarillo no puede enamorarse de su jaula.
No hay magia, fogosidad ni pasión,
sólo entrega sin más y sumisión.
Cuando fui pájaro sólo soñaba con volar,
lejos muy lejos, 
hacia ese lugar donde mis cantos sonaran mejor, 
quería huir de mi cárcel que no era de amor, 
sino de dos cuerpos 
que estando solos 
trataron de compartir su dolor, 
y uno jaula, el otro pájaro, sin candados me encerró. 
Él me ponía agua y comida, yo, 
le cantaba al albor,
y no huía  pues me aterraba verme tan sola en un mundo de dos ..

Hasta que de pronto  vino aquel pájaro, 
ese que un día se marchó, 
y volvió contando maravillas del mundo, 
y bajo sus alas cobijo me dio. 
Alegres cantares compusimos 
y todo lo dijimos 
aunque no quisiésemos hablar de amor. 
Volamos tan alto que atrás dejamos 
toda codicia y ambición, 
toda falsedad, todo desengaño, 
cada cosa que hiciese daño, olvidamos toda traición.
Me llevó a otros nidos, 
a beber del vino 
del dulce néctar de la auténtica pasión.

 Lástima que mis alas quedaron desgastadas
para seguir su vuelo una vez huyó.
 Lástima que no fui pájaro, 
pero si que volé alto y la caída ha sido atroz. 
Tan grande que ha acabado con mi vida, 
tan grande que acabó con el amor.

Junio 2012

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