miércoles, 19 de septiembre de 2012

Otra rama consumida entre llamas


La rama puede amar al fuego, 
aunque  para  ello tengan que morir los dos, 
cuando  ella entregue el corazón y se consuma entre sus llamas 
y  el fuego se extinga sin nada más a lo que aferrarse. 
Del fuego se enamoró la frágil rama, 
ella supo que se quemaba 
y no pudo alejarse pues él la colmaba y encendía con una pasión antes desconocida. 
Fue  breve pero intenso, 
un amor imposible que abrasa y consume, 
pero a la vez  tan entregado y sincero…
Yo fui rama, rama entre tus brazos que ardían 
y supe que en ellos se me iba la vida 
pero aun así me dejé llevar. 
Pues que una rama inerte se sienta tan viva si no es con fuego no se puede lograr. 
Que si no es en la hoguera, encendida la madera no verás jamás,  y yo elegí conocer el amor, aunque con ello me tuviese que quemar.
Lo que nunca supe es que una vez prendida sobreviviría en cenizas devastadas sin piedad, 
y que habría de aguantar este infierno de seguir existiendo en la más cruda soledad. 
Mientras  el fuego se aferra  a otro árbol 
y sigue amando sin que le pueda afectar, 
que cuánto toca lo va quemando 
y ya no puede volver a amar.
Así que hoy no soy más que ceniza, 
que se pierden en el aire sin más, con el corazón hecho trizas 
y toda una vida que continuar.

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