Tras un sueño que anoche tuve
una idea mi cabeza rondaba,
de un lado a otro anduve
pero ésta no se me quitaba.
Me dije a mi misma,
¿Qué puedo perder?
-Mucho
¿Qué puedo ganar?
-Mucho más.
Salí a la calle, un taxi tomé
y dos autobuses también,
hice algunas llamadas,
y ya casi desesperada
una casa encontré.
Y me dije a mi misma,
¿Qué puedo perder?
-Mucho
¿Qué puedo ganar?
-Mucho más.
Asi que llamé,
la puerta no se abría
pero mi persistencia seguía
en su intento una y otra vez.
Sentí pasos en la puerta,
de miedo me llené
pensé antes que quede abierta,
estoy a tiempo de echar a correr.
Y volví a pensar,
¿Qué puedo perder?
-Mucho
¿Qué puedo ganar?
-Mucho más.
Ya la puerta se abría,
sin que yo me echara atrás
y aunque el miedo me invadía
el cariño pudo más.
Al verme se paralizó,
a punto estuvo de desmayar,
pero en vez de eso me abrazó,
y echamos juntas a llorar.
Hay acciones que requieren valor,
antes de hacerlas se deben meditar,
y aunque sepas que pueden causar también dolor
este estribillo no debes olvidar:
¿Qué puedo perder?
-Mucho
¿Qué puedo ganar?
-¿Y si fuera mucho más?
*Diciembre, 2008. Reencontrarse después de ocho años ..

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